Soliloquium

Mañana: Un salto de fe

Por estos días que el mundo pareciera enloquecer, cada vez siento más que el mañana es un gran salto de fe: a lo desconocido, a lo incierto. A esta gran aventura igual nos disponemos.

Pienso mucho en C. y J., quienes amo profundamente, pues preocupante me sería que en vida, y habiéndose esforzado tanto, tengan que lidiar con las adversidades del mañana (si es que las hay). Pienso también en igual medida en todos los que amo: Blue, Moca, mis amigos...

Me frustra un breve no poder hacer nada. A veces me siento maniatado, frágil, rendido ante lo intrínseco. Este plano ha sido guerra, trinchera, bando, cuerpo e historia. Poco puede hacer uno antes de terminar participando o comprometiéndose en identidad con una causa de la cual no vaya a ser, termine uno siendo victima o victimario hacia otras, y así el ciclo de repita. Yo, amados amigos y familia, quisiera cortar ese ciclo en esta vida. De ahí que me rindo.

Entonces, que más da. Atada a una pita que se eleva alta y golpeando sus solapas contra los incesables vientos del mañana se encuentra nuestra frágil esperanza. Procuremos elevarla alta, y disfrutar del cielo y las nubes que la sostienen.

Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. En eso radica la paz de Dios

— UCDM

Acá te espero de brazos abiertos y agradecido, por y en el presente.