Sobre la esperanza
De pequeñito, entre todas las aberraciones culturales que transitaban mis tímpanos, una particularmente siempre me llamó la atención. Era una canción folclórica que se erguía como una especie de arenga y parecía encantarle a mi madre, quien pronunciaba:
"Pintarse la cara, color esperanza. Entrar al futuro, con el corazón"
— mamá
A mi corta edad, estas palabras me resultaban estimulantes: que significaría pintarse la cara de "color esperanza"? De que color es la esperanza? Para mi niño, que apenas entendía de presente simple en su simple presente, y aunque intentara, tampoco fue posible descifrar como "entrar al futuro con el corazón".
Cantaba y cantaba mi madre la canción. Si bien nunca vi que fuese por decisión propia, cada oportunidad que tuvieron sus oídos de abrazar la melodía, su voz repercutía enfática en el coro. Yo, como pude, tuve que imaginar la noción de la esperanza y su color. Hoy casi a mis treinta Agostos, aún no he sabido pintarme la cara de esta.
De hace pocos días atrás, he venido sintiendo una mayor sensibilidad en mi psique. He sentido como mi tolerancia a la *(des)*información se ha reducido, a la par que me sobre-estimulo fácilmente frente a los ataques algorítmicos. A la mínima que veo una noticia, recuerdo la aparente situación que se hila en el esquema global: el gran hermano, el gran enemigo y las visiones de miedo y muerte terminan abriéndole lugar a una gran disforia interna. Por eso, últimamente estoy aprendiendo a ser más responsable con lo que consumo y a donde dirijo mi atención. No quiero más visiones de miedo.
Frente a estas visiones, la folclórica noción ha vuelto a suscitarme sus dudas, como aquellas veces en el apartamento de envigado: Qué es la esperanza?
No lo tengo muy claro aún, pues creo que esta no se ve igual para todos, pero algo que siento profundamente en mi pecho es que al final, todo estará bien. Confío plenamente en eso, y creo que por ahí van los hilos.
"Quitarse los miedos, sacarlos afuera
Pintarse la cara color esperanza
Entrar al futuro con el corazón"
— Diego Torres